Relatos Eroticos - Penetrada en mi auto por un mocoso chantajista (3)

PENETRADA EN MI AUTO POR UN MOCOSO CHANTAJISTA (II)
Salí de mi casa muy temprano al día siguiente, necesitaba encontrarme conmigo misma y el ambiente en mi casa no me ayudaba, había evitado a toda costa que el mocoso me penetrara por atrás el día anterior porque no me sentía segura.

Había preparado todo esa mañana para ir a nadar en un club como a las 9 de la mañana.
Pero primero debía quitarme el gran peso que estaba cargando, estaba en la iglesia, rezando, a mi costado estaba una anciana con su nieto.

Me paré y fui al confesionario, esperé unos cinco minutos y quedó libre para mí. Una vez que estaba al frente del cura no tuve el valor suficiente para decirle lo que me había pasado.
Era terrible estar así, salí de nuevo, estaba muy deprimida por lo que estaba viviendo, ya casi de salida me topé otra vez con la anciana, intercambiamos unas palabras, antes de irse me dijo:
-Parece mentira que un angelito como usted tenga pecados que confesar, parece usted una santa, me hace recordar a mi nieta.
El niño que iba con ella me miraba y sonrió un poco al escuchar las palabras de su abuela.
Ya cuando estaba afuera saqué de mi bolso un pañuelo para secarme las lágrimas que de un momento a otro se me escaparon.

 -¡Señora…!
Volteé y a unos pasos estaba aquel chico con quien estaba la anciana.
-Señora, su llave se le cayó dentro.
Intenté disimular mi estado de ánimo.


-Oh, gracias…
Me despedí y tomé un taxi hasta el club, no quería manejar ese día así que no había sacado el coche, llevaba una falda muy delgada por el calor, color azul, por arriba solo me cubría una tela también delgada.
Demoré un poco en acercarme a la puerta, en eso veo un auto estacionarse y de ahí bajar a una familia de 5 personas. Entre ellos el niño de la iglesia.
Que coincidencia me dije a mí misma, con lo bien que me había caído y ahora me lo encontraba aquí.
Una vez que llegué a la piscina me quedé viendo el agua, solo había llegado yo, algo raro, pasaron apenas unos minutos y empezó a llegar gente. Yo me senté en una de las sillas que estaban acondicionadas para las personas.
Me quedé pensando en mi esposo, en Sebastián, en "Gabrielito", en mi juramento frente al altar de siempre ser fiel a mi esposo, me dio una pena terrible saber que había hecho algo muy malo.
Me dispuse a quitarme la pequeña falda que cubría la parte inferior de mi bikini.
-Hola, ¿Qué haces por acá?
-Vine con mi familia.
-¿Y tu abuela?
-Ella era mi bisabuela.
-Oh… pensé que era tu abuela
Nos miramos y era obvio que me caía muy bien, había algo en él que hacía que le tomara aprecio.
-¿Y tu mamá?
-hummm… hummm…
La expresión de su cara era de tristeza, le cambió tan rápido que me dio miedo haber dicho algo imprudente, era obvio que lo había dicho.
-Mi madre falleció.
Que pena sentí en ese momento, había tocado una llaga que aún estaba abierta seguramente, me sentí culpable. Me acomodé bien en la silla reclinable para tomar el sol, en unos minutos estaría en la piscina. Le pedí que no se fuera. Traté de alegrarlo pero era inútil, no pensé que le pudiera chocar tanto, debía hacer que vuelva a exhibir esa sonrisa tan linda.
No me imaginé que una pregunta le iba a cambiar así el ánimo, pero como ya a esa hora hacía bastante calor me quité la faldita de una vez, no saben cómo se puso, me vio de pies a cabeza, él pensó que yo no me daba cuenta.
Al parecer tenía la misma debilidad que todos los hombres, recordé a Gabrielito en ese momento, me parecía que quizá esa podría ser una forma de reanimarlo. Aunque no me parecía muy bien, esa, era la única salida que veía.
-¿Alguna vez has puesto bronceador?
-Sí. A mi mamá.
Ahora si que la fregué me dije.
-A mi mama le gustaba broncearse, me llamaba a mí o a mi papá porque decía que los otros hombres son mañosos.
-O sea que tú no eres mañoso, que lindo.
Pero bien que me había visto y hasta me atrevería a asegurar que se le estaba parando, aunque mi bikini no era muy pequeño porque así nomás no uso pequeños, este se veía muy bien, la gente estaba en lo suyo, quité lo que cubría la parte superior del bikini y de nuevo se quedó viendo.
Respiré un poco, como que me estaba liberando de su tristeza, me caía tan bien que tenía ganas de abrazarlo. Ya estaba echada boca abajo y comenzó a echarme el protector, sus manos suaves pasaban por mi cuerpo acariciándolo, como se lo hacía a su mamá me explicó.
No sé cómo explicarlo pero al estar en tan poquita ropa me vino una excitación que no podía explicar, algo desconocido, recordé lo vivido con Sebastián y Gabriel, era extraño sentir eso en ese momento.
-Más despacio, vas bien, así.
-Que bien que le guste.
Las horas empezaron a transcurrir y no podía sacar de mi mente las escenas ni la excitación.
-¿Que edad tienes?
-Catorce.
-¿Ah que bien, y tu papá?
-Está del otro lado de la piscina.
Que raro se sentía, pensaba en ir a casa para que me cogiera Gabriel con esa pichulaza, luego veía que estaba muy lejos de casa para llegar rápido, no sé por qué se me daba por abrir las piernas.
-¿Señora y es usted casada?
-Sí, mi esposo trabaja todo el día por eso no me acompaña.
-¿Qué edad tiene usted?
-A una mujer nunca se le pregunta la edad.
Pensaba por momentos que podía controlar mi excitación.
La horas pasaron rápidamente y ya eran como las 3 de la tarde cuando llegó una parejita dándose besos, de lo más calientes, la chica tendría como 16, él 18 o más, se notaba que tenían muchas ganar de estar solos.
Recuerdo que estuvieron así por más de una hora.
El momento cumbre de todo fue cuando yo estaba por salir de la piscina, los vi del otro lado besándose, en una de esas apretadas, me di cuenta que la chica se inclinaba poco a poco formando un ángulo de 40 grados entre su nuca y el final de la piscina, el chico estaba frente a ella, se besaban y hubiera jurado que la estaba comenzando a penetrar.
Lentamente el chico subía y bajaba, ella lo abrazaba y el agua cubría lo que parecía ser un coito.
En ese momento el calor de mi cuerpo comenzó a aumentar, mis pezones se pusieron duros, duros de verdad, sentí mis piernas acalorarse a pesar de estar en la piscina.
Debía hacer algo, urgente, aunque sea debía satisfacerme yo sola, debía ir al baño y es que nunca había visto algo así, tirando en la piscina, qué calor me daba.
Salí de la piscina, no sin antes darles la última mirada a ese par de calentones. Eran como las 4 y 50 de la tarde y ya se había retirado la gran mayoría de las personas, solo quedaba la parejita, unas señoras que se estaban vistiendo para irse y la familia del chico que también se iba.
Caminé despacio, llegué a la puerta del baño y me dirigí a los inodoros, el baño estaba completamente vacío, entré a uno de ellos y me senté sobre uno, sin quitarme el bikini, toqué mis muslos, pensaba en lo que estaban haciendo ese par.
De pronto sentí unos pasos lentos acercarse a mi sitio, pensé que era cualquier persona, llega a mi sitio y abre la puerta, era el niño que me acompañaba, me sorprendió su presencia y no tuve tiempo para reaccionar, sin perder tiempo se metió donde yo estaba y juntó la puerta.
Me llevé un gran susto cuando lo vi entrar, él me miró y puso seguro a la puerta.
-Oye no puedes estar aquí, vete.
Mi cara era de asombro y él lo notó, estaba completamente sorprendida por lo que estaba ocurriendo.
Me paré, pero me tomó de la cintura y me sujetó.
-Me gustas, por favor déjame estar contigo.
-Oye, no seas atrevido, vete…
-Eres muy hermosa, te quiero…
-Por favor sal… puede venir alguien…
Me sostenía de forma que su cara quedó viendo a mis pechos y el resto de su cuerpo pegado al mío, yo no sabía qué hacer, podía sentir su pene bien parado debajo de su ropa.En ese momento solo me dejé llevar por lo que sentía y me había provocado él.
-Que quieres, dime.
-Quítate todo.
Al escuchar eso mi respiración se detuvo, de solo pensarlo me excitaba mucho, me imaginé haciéndolo en el baño por un segundo.
-No sé...
No terminé de hablar y el bandido se bajó el short, quedó su miembro colgando enfrente de mí, me puse nerviosa, estaba bien parado y tieso, se me acaloró la cara.
En actitud, débil, de rechazo volteé la cara para no mirar su grueso pene, pero lentamente fui cediendo hasta verlo completo. Si quería verme desnuda no se iba a poder porque nunca me atrevería a hacerlo, pero como me caía tan bien y por querer hacer una travesura hice algo incorrecto.
-Está bien, solo te dejaré ver esto.
Dicho esto levanté la parte superior del bikini, mis pechos quedaron al aire y él los vio, acercó sus manos y los toco suavemente. Al sentir sus manos donde nunca me hubiera imaginado que llegarían a estar mi excitación era evidente y el estar en un sitio tan reducido y con ese peligro me hacía vibrar. Llegó a besar mis pechos, no sabía qué estaba haciendo ahí, debí haberme ido.
El aire que sentía por mis pechos me hacía sentir más duros los pezones.
-Quítate todo.
-No, que pena, puede venir alguien.
Pero otra vez me interrumpió, bajó sus manos a mi trasero, se mandó completamente y empezó a quitarme el bikini, me sentí tan bien que al momento de querer evitarlo no tuve fuerzas. El aire esta vez rozaba mis nalgas, nunca me había sentido así.
-¿Cómo hiciste para entrar aquí?
-Ya todos se fueron, el portero viene a cerrar en una hora.- Me decía mientras tocaba mis nalgas.
-Saca tus manos de ahí...-Le dije mientras sostenía mi bikini que el atrevido se empeñaba en tirar abajo.
-¿Cómo te atreves?
-Hago lo que quieras pero déjame verte...
-Ay, como te comportas, le voy a decir a tu familia.
-Mi familia ya se fue, yo siempre me quedo a seguir nadando, hasta la pareja que estaba besándose en la piscina se fue.
-¿Estas seguro?-Le dije al momento que bajaba la guardia y él llevó mi truza un poco más abajo.
-Claro que sí, yo vi cuando se iban.
El calor de mi cuerpo era insoportable, es muy sucio decirlo pero en verdad quería quedarme calata y que me metan el miembro hasta el fondo, como extrañaba a Esteban, Gabriel y a mi esposo. Me quedé muy quieta al saber que sí estaba dispuesta a hacer una locura en ese momento, mi cuerpo lo reclamaba.
-Ay no, debo irme ya...
De un impulso lo hice a un lado, subí mi bikini superior e inferior, abrí la puerta y salí rápidamente con la idea que si hubiera permanecido unos segundos más ahí ya estaría siendo penetrada por este casi desconocido niño.
De hecho cuando caminaba hacia mi silla no pensaba en otra cosa, mi bolso estaba en su lugar, solo debía cambiarme e irme.
Me senté y deseé en verdad estar en casa.
Caminé hacia otro baño más alejado que recuerdo usaba, pero estaba cerrado, debía regresar al primer baño. Cuando regresaba a la silla él estaba esperándome. No quería admitirlo pero en verdad quería tener sexo esa tarde, mi cuerpo ya no resistía y él estaba dispuesto.
Ya sentada otra vez empezamos a conversar.
-¿Siempre haces lo mismo?
-No, solo cuando te vi entrar al baño me dejé llevar.
-Te ibas a ganar unas cachetadas bien fuertes.
-Te digo la verdad: Me muero por ver tu cuerpo desnudo, te he estado viendo todo el día y tienes un cuerpo maravilloso...un cu...
-Anda dilo, las cosas como son, qué palabra ibas a pronunciar... no me molesto te lo prometo - La verdad es que quería escuchar que me tratara así.
-Tienes un culo riquísimo- Me miraba a los ojos y yo a él.
-¿Sí, y qué más?
-Tienes buenos pechos, tu culo está para romperlo...
-Así que eso piensas... ¿Dime, tú quieres romperme el culo?-Ya estaba excitada por estar hablando estas cosas, sentía cómo se endurecía el clítoris.
No podía creer que yo acababa de decir esas cosas: "quieres romperme el culo", me sentía mareada.
Me miró a la cara de nuevo, pensó dos veces para decirlo...
-Sí...
-Pues es una pena porque ya me voy, piensa en mí, quizá nos volvamos a ver algún día.
-Pero yo quiero hacerlo ya.
-¿Me quieres romper el culo ahora?-Me excitaba escucharlo y decirlo.
-Si, atrás hay un cuarto yo tengo las llaves.
Que atrevido pensé, es decir que si yo le decía que ya este chiquito se me tiraba encima.
Sin decir nada me fui a los servicios, entré a un baño, que era el mismo de hace un rato y ni cerré la puerta. Ya me imaginaba que el muy pillo vendría detrás de mí y así lo hizo. Al sentirlo abrí despacio la puerta, él se dio cuenta y entró de inmediato. Se me pegó como chicle y otra vez tenía mis manos sosteniendo mi bikini para que no se deslizara por mis piernas y luego al suelo. Sentí su bulto pegado a mi entrepierna, no me quedaban fuerzas para seguir resistiendo, mi bikini ya estaba dejando ver el inicio de mis bellos, estaba caliente y de pronto me vino a la mente esta frase:
-¿Y por qué no?
La frase retumbaba en mi cabeza mientras sentía cómo el calzón de baño bajaba por mis muslos y llegaba a mis rodillas… Me había quedado casi desnuda enfrente de ese simpático adolescente, mostrando mis intimidades, parecía como si estuviera soñando o estuviera inconsciente.
-¿Qué quieres hacer?
-Anda, aunque sea la cabecita…
En mi cabeza no dejaba de sonar la misma frase: ¿Por qué no?... ¿Por qué no?... ¿Por qué no?... ¿Por qué no?... ¿Por qué no?...
Subí mi bikini y a él lo separé un poco de mí, sentía cómo el pecho me latía, qué nervios.
-Quizá te pueda dar otra cosa… siéntate.
Obedeció y ahora pude ver su grueso miembro muy bien, estaba bien duro, nada mal, alrededor de los 15 centímetros.
-Cierra los ojos y no me veas-Así lo hizo.
-Me agaché y lo observé, ya no resistía y acerqué mi boca hacia la cabecita, lo toqué con mi mano derecha, estaba bien caliente y parecía una piedra.
Todas las cosas que me pasaban por la cabeza, he debido volverme loca, solo así puedo explicar que en pocos segundos mis labios recorrían el glande de esa estaca, recordaba cómo se cachaban a la niña de la piscina, cómo lo disfrutaba ella, cómo hubiese querido estar en su lugar.
-¡Vamos, chúpalo…!
Al momento que me imaginaba siendo clavada en la piscina la cabeza de su pene entraba entre mis dos labios, sentía su sabor, ese líquido pre-seminal manchaba mi boca y me hacía sentir un olor a sexo que me arrechaba más.
Se me humedecía la intimidad y mis labios ya llegaban a la mitad de su pene, luego subía para luego bajar.
-¡Que rico, tan bonita y me la estas chupando!
Sentí su cuerpo vibrar por el contacto con mi boca, se estremecía con cada chupada que le hacía.
-Ohhhh….. ahhhh…. Así….
Yo no podía hablar con la boca llena, solo escuchaba que su respiración se agitaba mucho, igual que la mía.
¿Cómo puedo estar haciendo esto?- Qué me estaba pasando me preguntaba yo misma.
Me acomodé mejor y esta vez me la metí completa a la boca, suavemente, como si estuviera acariciando su miembro con toda mi boca, lo sentía tan tieso que mi vagina moría por tenerla dentro ya mismo. Sentí la cabeza llegar a mi garganta. Atravesada por la boca era una excitación tremenda la que sentía.
De hecho que estaba arrecha y con ganas de que me cacharan, lo deseaba como munca.
¿Y ahora cómo se lo pido?... ¿Qué debo hacer?
Estuve así un rato (cinco minutos), al ver que ya no aguantaba más y se vaciaba me la saqué de la boca y lo masturbé con la mano (¿Qué estoy haciendo? Yo misma me preguntaba). Sentí toda esa leche en la mano, ay… dije, lo besé en la boca y aprovechó para apretarme a su cuerpo, agarrarme el culo e insinuarme que me le entregue de una vez.
-No – Dije
-Solo la cabecita- Me decía al oído.
-¿Lo prometes? – Le dije
-Ya.
-No, mejor no. Tú sabes que soy casada.
Me levanté y me abrazó, ese beso me ponía caliente, me arrimó a un lado y con su miembro apretaba fuerte contra mi cosita, felizmente que tenía el bikini puesto, lo acomodó mientras yo me hacía la desentendida al no poner ninguna resistencia.
Una vez que estuvo en dirección a mi concha lo comenzó a mover como si me fuera a penetrar, en ese momento me quedé sin aire y solo sentía cómo su cabeza presionaba una y otra vez mi vagina por encima de la tela.
-Ahhhhh… ¿qué haces? … huy…ahhhh
Los suspiros se me escapaban, no podía contenerlos.
Solo miré al techo, lo sentía tan duro, solo la tela impedía que me penetrara aunque yo ya me sentía penetrada, rogaba para que el bikini desaparezca pero no me atrevía a sacarlo.
Fueron momentos de un orgasmo indescriptible, abrí más las piernas y él lo hacía más fuerte.
-Ya para…paaaaaarrrraaaaa…
Ya casi sin aire (aguantando la respiración), lo separé de mí un poco usando las palmas de mis manos.En esos instantes no sabía si bajarme el calzón o empujarlo lejos de mí y opté por lo segundo.
Salí a la puerta del baño y en efecto no había nadie, me arrepentí de no haber seguido pero seguía con las mismas ganas. Él estaba detrás de mí y nos miramos a los ojos.
-Te dije que no había nadie, ven…
-No le cuentes a nadie –Le dije.
Sin decir nada volví a donde estábamos, me senté en el inodoro y abrí las piernas, sin darme tiempo de pensar nada se metió entre mis piernas, yo sentía un calor insoportable y me quite el superior, mis pechos quedaron libres y él los tocaba. Comenzamos el mismo juego, metidita sin poder hasta que me separó la tela a un costado, cogió la cabeza de su pinga y la introdujo dentro de mí.
-Ay… ay… ay…
-Yo soy una mujer casada…saca eso… ahhh… ahhh…
-Hummm… ahhh…
-Por favor sácalo no seas malo…
Ni modo, mi cuerpo no me obedecía y en vez de empujarlo mis piernas se abrieron más y más, mis brazos lo apretaron fuerte.
-¿Ya?, sácalo, anda- Le decía mientras comenzaba a meterme la mitad, aumentaba la velocidad, entraba con facilidad por lo lubricada que estaba, qué delicia, les juro que lo disfrutaba muchísimo. Me acomodé y lo empujó todo, mi columna se enderezó por un segundo al sentir ese fierro invadirme hasta lo más profundo, y todo por estar de regalona, mi valla caía vencida una vez más y parecía que iba a ser por goleada.
Me la metía con ritmo, parecía que ya lo sabía hacer, mi cuerpo temblada y ni sabía donde estaba, el calzón estorbaba, así que cuando esa carne salió de casualidad de mi agujero me paré y él me lo bajó con rapidez, cayó al piso y me lo terminé de sacar, me senté y seguimos con lo mismo.
-Ay ya no por favor, vete…
-Déjame seguir…
Esta vez entraba todo entero y con mis manos me apoye en la pared, mientras él disfrutaba de mi zorra y yo de su pichula.
Era gruesa, me dolía, no sé si por la timidez o por lo gruesa que estaba
-¿Ya?, déjame…uy… ay… como duele… auuu… ay…
Sentía el máximo placer recorrer por todo mi cuerpo.
Cerré los ojos y me concentré en sentir su grueso pene entrar y salir de mi concha, era muy rico. Sus suspiros se convirtieron en jadeos como los míos
-Ayyyyy… auuu… -Sus embestidas eran ya completas, lo metía todo, sus pelos chocaban con mi clítoris y su piel lo presionaba….
-Ahhhh… ahhhh… ahhhh…-Que rico… me cachas… ahhhh…- Mientras botaba mis líquidos casi a chorros, terminando este primer round.
Perdí el sentido del tiempo y del lugar, me puse a gritar como loca. Extenuada, sentía cómo paraba de meterla y su miembro latía dentro de mí, mientras dejaba toda esa rica leche en mi útero.
-¿Terminaste?
-Sí – Me dijo
-¡Pues no lo vuelvas a hacer!
Me limpié, me puse el bikini, mientras él me veía extasiado, contemplaba a la mujer desnuda que se acababa de tirar, salí de ahí, mi cuerpo estaba caliente, mis pezones erectos, quería seguir, pero no quería perder la decencia. Cuando vi que se acercaba a mi asiento me dieron ganas de abrir las piernas de nuevo, ahora estábamos afuera.
-¿Nadas? – Le dije.
-Sí. – Vi cómo su miembro estaba tieso otra vez, no habían pasado ni diez minutos.
Nadamos y nos quedamos en una esquina de la piscina, me calenté al recordar cómo le daban a la niña hace menos de una hora.
-¿Te gustó?
-No sé, ¿tú que crees?- La cosa se me hacía agua otra vez.
-Mucho, claro que sí.- Me dijo
-¿Lo harías en una piscina? – Le dije
Puse mi trasero en su entrepierna y comprendió todo.
Nadé hasta llegar al lugar donde minutos antes la niña recibía su "regalo". Como ya suponen él estaba detrás de mí, lo miré de frente y le di un beso, luego me puse de espaldas a él con el rostro en el final de la piscina, como si fuera a salir de ahí. Fue ahí cuando me punteó, sentí que estaba como hace rato, dejé que lo hiciera, dejé que me tocara mientras temblaba en el agua, no sé que va a ser de mí, pensaba.
Me sentía insegura por unos momentos al recordar que no debía hacerlo, pero quería, ¿Yo haciendo esto?, me preguntaba.
-¿Quieres cacharme aquí? –Le dije con voz entrecortada que mostraba mi nerviosismo
Su cara se tornó roja y luego de un par de segundos escuché: Sí.
Di media vuelta, ahora mi trasero y mi espalda chocaban con el final de la piscina, de frente lo tenía a él.
Le di un beso que correspondió de inmediato, se juntó mucho a mí y Le dije: Espera un momento, abrí las piernas todo lo que pude y yo misma separé la parte del calzón que cubría mi vagina a un lado para que su pene pudiera entrar.
Me incliné para recibirlo y ahí estaba él, con su miembro otra vez al ataque.
-¿Nadie esta viendo de lejos?
-No nadie –Me dijo.
-¿Entonces qué esperas?
-Nada, ahí voy- Me dijo.
Mis piernas enroscaban sus caderas, él puso sus manos en el concreto como abrazándome, de ahí tomó impulso, mis manos también estaban en el concreto del final de la piscina. La cabeza de su pene fue acomodada por mi mano en la entrada y….
-Ohhhh… que rico….así… así - Le decía
Estuvimos así un pequeño ratito, disfrutando de un rico polvo en la piscina, en verdad lo deseaba mucho.
-Espera- Le dije.
Baje mis manos al agua y llevando mis rodillas los más arriba que pude me saqué el bikini inferior que incomodaba nuestras pretensiones. Me lo saqué por debajo del agua, nadie se hubiera dado cuenta si hubiera habido gente. Lo puse en el bolsillo de su short y mirándolo a la cara le dije:
-Ahora sí, qué esperas… apúrate antes que venga alguien.
De inmediato comenzó a taladrar en mi concha, primero la cabecita, y de un empujón todo.
-Ahhhh… ahhhh…. Fíjate que no venga nadie…ahhhh… ahhhh…
-De vez en cuando subía la cabeza para asegurarse, cada vez que le preguntaba si veía algo, pero más era lo que se dedicaba a dármelo, que rico.
-Si no hay nadie que vea, cáchame más fuerte…- le dije al oído.
Comenzó a darme como en el baño, era estupendo sentir su pinga tan gruesa y dura friccionar mis paredes, era lo máximo.
-Vamos, todo, todo, no dejes nada fuera…ahhh…. ahhh… así, así mi amor…ahhh…!!!
-Ahhh… ahhh…
Su pinga entraba sin compasión en mi concha, levanté más las piernas. Cerré los ojos para dedicarme a sentirla toda enterita, entraba y salía rápidamente, no quería que pare nunca, me comencé a mover para que la penetración sea más profunda.
-No pares por favor… así… métemela así ayyy…
-Que bonita eres, ufff… que cosas dices…
-Ayyy… sigue… sigue…
-Que rica eres, sácate el sostén, quiero verte las tetas… ahhh…
-¿Qué?, no me pidas eeeeso, así sí nos podrían veeeer… ay… ¡que rico!, daaaame así…¡Dámelo así…!... uyyy…ahhh… ahhh… ayyyy… duele… que bien papito…ahhhh… uyyyy… así… no pares…
-Si quieres que no pare, quítate el sostén…
-Esta bien, todo lo que quieras pero no pares, no pares… ahhh… que rico…
Es obvio que accedí a quedarme completamente calata en la piscina, apenas vio mis pechos me lo empujó con más fuerza, fue sensacional. Al terminar, dejó su leche dentro de mí, yo feliz, de inmediato me cubrí los pechos, de su bolsillo saqué mi prenda inferior y otra vez nadé al otro lado de la piscina. Las nuevas sensaciones que estaba experimentando no las cambiaba por nada, a pesar de ser de buena educación confieso que me gustaba demasiado para dejar de hacerlo.
-Ya era tarde y era mejor salir de aquel lugar. Me acompañó hasta la puerta, creo que en esos minutos lo que habíamos hecho se reflejaba en mi cara, pasé sonriente por la salida, me vieron contenta.
"Había descubierto algo nuevo en mí, y estaba dispuesta a experimentarlo y a disfrutarlo, atrás quedaron los remordimientos", ese era mi razonamiento.
Al cruzar la salida él cargaba mi bolso, empezamos a conversar.
-¿A donde piensas ir?
-A casa.
Caminando llegamos a un parque, encontramos una banqueta y sin gente a nuestro alrededor le pregunté aquello que me había dejado desconcertada.
-¿Tu ya habías tenido relaciones sexuales?
-¿Y por qué quieres saberlo?
-Sé que ya las tuviste.
-Te cuento pero si tú me cuentas también.
-¿Es un trato?
-Es un trato.
Había llegado al punto que quería, sin más miramientos comencé la serie de preguntas que me había costado tiempo formular.
-¿Cuántas chicas has tenido?
-Dos, solamente dos.
-¿Y como se llaman?
-La primera se llama Katy, la actual Marcela.
-¿Y con cual lo hiciste por primera vez?
-Con ninguna, ninguna fue la primera.
-¿Y entonces cómo lo hiciste?
-Debes prometerme que jamás saldrá de tu boca lo que te cuente.
-Sí, por supuesto que lo prometo, eso ni lo dudes.
-Está bien.
-Ahora dime con quien fue.
Lo que van a leer a continuación es lo que él me contó y significa la ruptura de mi promesa de no contar nada. "Fue con mi tía Angela, ella hasta ahora me deja metérsela, fue muy rico casi como lo de hoy contigo", me dijo.
Lo que me dijo me dejó helada, era como hablar con Gabriel, y qué coincidencias tiene la vida que justo me lo cuenta a mí, hice lo posible por no mostrar mi cara de asombro.
-Cuéntame cómo fue.
-Mira, yo hace tiempo le tenía ganas, pero ella tenía un novio de años, a sus 24 era casi imposible pensar que tendría algo con ella.
Sentí morir cuando anunció a toda la familia que se casaba, fue uno de los peores días de mi vida, para qué contarlo. Pero siguiendo, ella estaba feliz y nadie se daba cuenta que yo estaba mal por eso, para serte sincero no quería que se case, quería que fuera para mí.
Pero si hay algo que he aprendido en la vida es que hay que tener paciencia, con eso se consiguen muchas cosas, me lo enseñó mi abuelo, sin imaginar para qué lo iba a utilizar en la vida. Un día mi tía llegó de compras, traía un lindo vestido color rojo, me parecía que iba a un baile, antes pasó por mi casa para dejar unos paquetes.
No sabía que yo le iba a dar el mejor "paquete". Me encantó cómo le quedó el vestido, resaltaba su figura fina, sus curvas, sus tetas y su trasero, se le veía tan rica, y su cara tan hermosa. Tú no tienes nada que envidiarle, pero mejor te sigo contando sobre esto.
Resulta que mi madre no estaba y solo estaba yo en casa, por lo que me pidió que le deje entrar al cuarto de mi madre. No dije nada en contra, a pesar que a mi madre no le gustaba que nadie entre cuando ella no estaba. Dejó dos bolsas en la mesa de la sala y entró al cuarto con las demás.
-A tu mamá le va a encantar lo que le traje – Me dijo.
Cuando fui a curiosear qué había en las bolsas había una caja de vinos. Me gustó la idea y decidí que quería probar un poco. Como se demoraba mucho fui a decirle que iba a abrir una botella, sin imaginarme nada abrí la puerta y entré sin pedir permiso.
Frente al espejo estaba ella, tan bonita y rica, solo en calzón y sostén. Su cuerpo me volvió loco, al punto de no avergonzarme y quedarme a seguir observando.
Como excusa le iba a decir lo que ella siempre me decía: Uno nunca debe avergonzarse de su cuerpo, es lo más normal del mundo.
-Oh, pero me estoy probando los vestidos.
Nos vimos cara a cara, ella quiso hacer la escena lo más natural del mundo, yo quería que así fuera, avancé unos pasos, estaba tan caliente que se me empezó a endurecer en segundos, no lo podía disimular.
-Tía, quiero hablar contigo, es muy importante para mí.
-Pues hablamos, mañana es un buen día.
-No tía, yo ya no puedo esperar, tiene que ser ahora.
-Pero llámame Ángela, ya te lo he dicho.
-Noté que sí le incomodaba hablarme en ropa interior, ese calzoncito se le veía tan bien, y esos pechos, huy… quería tirarme encima de ella.
-Espérame un rato, salgo en unos minutos.
-Tía ya no puedo esperar más, digo Ángela.
-¿Tan urgente es? ¿En serio no puedes esperar?
Había en su rostro una expresión de preocupación. Creo que por eso fue que accedió a hablar conmigo en esas circunstancias.
-¿Quieres que hablemos ahora mismo?
-Sí, tú me dijiste que no importaba el momento ni el lugar, que si yo quería hablarte, pedirte algo, algún consejo no te ibas a negar.
-Claro que sí pero no me asustes.
-Entonces hablemos ya mismo.
-¿No te incomoda que hablemos así?-Me lo dijo porque no estaba vestida.
-No, para nada, tú siempre me has dicho que el cuerpo es lo más natural del mundo y que nunca uno debe avergonzarse del suyo.
-Por supuesto, tienes toda la razón- Noté que empezó a ponerse nerviosa, me gustaba.
-Entonces sentémonos, de una vez.
Solo había una silla en la recámara y yo sugerí sentarnos en la cama, ella aceptó.
-Bueno comienza.
-Bueno, mira me siento muy mal, veras, hay cosas de las que no puedo hablar con mis padres.
-¿Cómo cuales?
-Me siento muy mal porque no tengo con quien hablar de sexualidad, no se nada de sexo y en la escuela se burlan de mí. Eso es lo primero que quería hablar contigo.
"Quiero cacharte Ángela", pensaba, mientras la veía en calzón sentada en la cama, no pude elegir mejor momento para hablar de eso con ella. Era el lugar y el momento preciso, no podía haber otra ocasión así. Ella trató de tomar el tema con la mayor naturalidad del mundo.
-No sé lo que está pasando conmigo, veras, cuando me levanto por la mañana encuentro mi ropa húmeda y no sé por qué es eso.
-¿Y en la escuela no te han enseñado nada de eso?
-La verdad que no, y siempre he querido hablar de eso con alguien de mi entera confianza como tú.
-Pero no voy a resolver todas tus dudas hoy, tengo que salir y además ya viene tu mamá y si me encuentra así contigo se va a molestar, ella tiene otra forma de ver las cosas, una mente muy cerrada diría yo.
-Pero quiero que tú seas quien me enseñe hoy todo, no confío en nadie más que en ti. En la escuela se seguirían burlando de mí mis amigos si saben que no se nada. Los profesores no enseñan eso.
-Debe ser una muy mala escuela
-Sí es por eso quería hablar contigo.
-Sigue contándome, expláyate todo lo que quieras conmigo.
-Veras, aquí en mis genitales, el pene se me pone duro muchas veces y no sé qué hacer, no sé que puedo hacer. ¿Qué es la masturbación?
El tono de su voz cambió notablemente. Siempre había resuelto mis preguntas y ahora, por fin la veía flaquear.
-Entonces te lo explico.
-Espera, primero quería pedirte un gran favor, yo sé que tú no me lo negaras, porque eres la persona en quien más confío, tú me pediste que así fuera, que nunca dudara en pedirte nada.
-Por supuesto que no te lo negaré solo pídelo…
Si quería verla desnuda, calatita como siempre había soñado, debía actuar ahora pensé.
Justo en ese momento sonó mi celular, era mi madre que me decía que iba a llegar muy tarde, como a las 5 de la mañana porque se iba a quedar con la familia de visita en casa de mi bisabuela.
-Bueno, el problema de tiempo queda resuelto de mi parte, podemos hablar aquí, solo quedas tú, ¿Te vas a ir y me vas a dejar solo en este momento tan importante para mí?
-Pero es con la familia de mi novio que debo reunirme, en una hora, debo salir a más tardar en 5 minutos.
-No es suficiente, en muy importante para mí y te quieres ir.
Se levantó de la cama para ponerse de pie, busco entre su bolso su celular y llamó a su novio, lo que siguió a continuación fue una discusión que duró unos minutos, ella le pedía que la comprendiera, que no podía ir, que la disculpara con la familia. Al levantarse de la cama sentí miedo que fuera a buscar su ropa y vestirse, pero lo que me gustó fue que me enseñó su trasero, que bien formado, como siempre lo soñé. Si no me la tiraba ya no me la tiraba nunca.
Colgó el teléfono, se acercó a mí, me tomó de la mano y me dijo: Gracias por hacerme recordar que soy tan importante para ti, me haces sentir también muy importante en tu vida.
-Me quedo, tenemos tiempo para conversar, para que aprendas todo acerca del sexo.
-Nos quedamos en la masturbación, ¿No es así?
-Sí, escuché que es buena, pero no sé nada más quisiera aprender.
-¿Aprender?, conmigo, ay que cosas dices, esta bien te explicaré.
Espera, antes que nada el gran favor que te iba a pedir era el siguiente:
Nunca he visto una mujer desnuda, es obvio que debo saber cómo es, lo que te pido Ángela es que me dejes ver tu cuerpo, quiero verte desnuda.
No puso disimular su expresión de asombro era inevitable darse cuenta que le afectaba en cierto grado lo que le pedía.
-Te recuerdo que ya has aceptado, y tú siempre cumples con tu palabra, pase lo que pase, siempre has demostrado tener palabra, te admiro Ángela.
Ahora sí que lo pensó, se notaba que lo dudó.
-Es muy importante para un chico saber cómo es el cuerpo de una chica.
-Ay, que cosa me estas pidiendo, no pued…
Antes que termine de negarse añadí algo más: "Tu palabra siempre ha sido para ti más valiosa que cualquier cosa, por eso confío en ti".
-Bueno, me voy a dejar de mojigaterías, me verás desnuda pero quiero que sepas que no debes tocar, además no debes contar a nadie de esto, no quiero que nadie se entere.
Ni corto ni perezoso dije que sí. Si antes se me hacía difícil disimular mi erección ahora era imposible, a estas alturas ella ya se había dado cuenta de ello.
-Cierra los ojos y los vas a abrir cuando te diga. ¿Okey?
-¿Puedo ver cuando te quedas desnuda?
-Ya, está bien.
Se paró frente a mí y se desabrochó el sostén, despacio se lo quitó, sus tetas eran grandes y redonditas. Sus pezones marroncitos estaban duritos, sospeché de inmediato que estaba excitada.
-Ahora lo de abajo.
-Espera, ya voy.
Seguidamente puso sus dos manos en las caderas y fue bajando su truza hasta llegar a los muslos me sentí en el cielo, mi pene estaba reventando.
Cayó al suelo y lo tomo con la mano izquierda.
-¿Te gusta lo que ves? Siempre se sincero ¿recuerdas?
-Sí me gusta mucho.
No podía dejar de ver su cuerpazo, era un gran regalo para mí, creo que de otra forma me hubiera sido imposible conseguir esto.
-Dime con sinceridad qué es lo que esto te provoca. Puedes confiar en mí completamente, nadie se va a enterar.
-Bueno, esto es lo que siento, el pene se me ha puesto duro, duro como nunca antes.
-¿En serio?
-No sé que pasa, me duele.
-Te dije que fueras sincero. ¿Qué es lo que quieres hacer?
-Te diré la verdad, lo que pasa es que siento unas ganas inmensas de que vengas aquí.
-Te dije que no tocaras así que ya sabes.
Se acercó y se sentó a mi lado.
-Quieres ver mi "problema"- Le dije refiriéndome a mi pinga.
-Me dices que la tienes dura, muy dura.
-Así es Ángela, solo a ti te la podría enseñar.
-Mejor hablemos de lo primero que me dijiste.
-Ah, la masturbación, quiero saber qué es y cómo se practica.
-Te puedo decir qué es.
-En el caso de los hombres, primero.
-Bueno mira, veras, esteeee…
-Quiero saber…
-La masturbación es… es…
-No sabes.
-Claro que sí, lo que pasa es que me he dado cuenta que no lo se explicar muy bien.
Fue entonces que en un momento de atrevimiento me puse de rodillas sobre la cama y saqué mi duro pene, estaba casia a reventar, sentí un gran alivio.
-Pero que haces.
-Estás tan bonita que se me ha puesto así, quiero saber qué tengo que hacer para que se solucione.
-No hay solución, siempre va a pasar, es normal- me dijo sobreponiéndose a la impresión.
-¿Entonces no puedo hacer nada para bajarlo?
-Para bajarlo sí pero siempre va a pasar, siempre que tu cuerpo funcione bien.
-¿Entonces que puedo hacer para bajarlo?
-Le das unos masajes.
-Puedes hacerlo tú, por favor es que no sé.
-No, para empezar no pensé que la tenías tan desarrollada, es casi como la de un adulto, ahora comprendo por qué estas tan desesperado.
-Por favor hazlo, enséñame.
-Pero ya sabes que…
-Nadie se va a enterar.
Comenzó con algo de timidez, creo que antes de entrar a mi casa con su vestidito rojo jamás se hubiera imaginado lo que iba a hacer y menos desnuda. Me dijo que me echara, hice caso de inmediato, "no, mejor siéntate al borde de la cama", me dijo. Obedecí otra vez.
Era muy excitante ver su cuerpo, se puso en cuclillas en el piso al borde de la cama, me senté y me dijo:
Ahora vas a ver que sale un líquido blanco, eso se llama esperma.
-Es a lo que le dicen leche.
-Bueno, eso si lo has escuchado.
-¿Podrías hacerlo ya?
-Eso trato, espera.
Terminó de acomodarse y con las yemas de sus dedos tocó suavemente mi pene, como en mis mejores fantasías.
Comenzó y jalaba el pellejo que cubría mi falo de arriba hacia abajo, sentir su mano ahí era una experiencia nueva, lo disfrutaba mucho.
-Ohhh…
-¿Te gusta?
-Sí, muchísimo.
-Si me hubieras dicho que no, por mentiroso dejaba de hacerlo.
-Que bien.
Dejó de hacerlo por un momento. Creí que era el momento conveniente para insinuarle qué era la penetración.
-Tía, sabes qué es una fantasía
-Claro que sí- Me dijo mientras me corría la paja.
Quiero que me expliques algo, he tenido sueños y hasta me he imaginado cosas, quiero saber si son fantasías.
-Esta bien, mira debería estar ahora con mi novio, con mi nuevo vestido rojo, tomando champaña, pero estoy aquí, calatita agarrándote el pene, mi calzón está encima de la cama. Mira todo lo que hago por ti. Eres mi preferido, nunca te negaría nada. Se supone que una mujer no debería hacer esto, a no ser que esté grabando una película porno.
Se me ocurrió la brillante idea de grabar lo que estaba pasando, saqué mi celular pero no me atreví a usarlo.
-Entonces dime de una vez, que sucede con las fantasías.
-Me he imaginado muchas veces que te arrodillas, saco mi pene y lo chupas. Dicen que se siente rico.
-Se puso roja, me miró, bajó la mirada.
-¿En serio eso piensas conmigo?
-Sí, y quiero que se haga realidad.
Por un momento creí que había dicho algo que malogró todo, ella calló por unos segundos, me miró, se quedó pensando.
-¿Me juras que nunca en tu vida le cuentas a nadie?
-Claro que sí, lo juro.
-Entonces tu fantasía se puede cumplir, quizá algún día si demuestras ser discreto.
-¿Entonces no lo vas a hacer ahora?
-No, ¿como crees que voy a hacerte eso?, eso se llama sexo oral, estaríamos teniendo sexo.
-¿No te gustaría?
-No depende de si me gusta o no, no puedo.
-Pero yo quiero saber qué es, qué se siente.
-Créeme que cuando lo pruebes te va a gustar.
-Lo puedo probar ahora- Mi pene estaba bien parado.
-Deja de decir eso, no me lo voy a meter a la boca.
-¿Entonces cómo voy a saber cómo es?
-Si quieres puedo seguir masturbándote. ¿Te gusta?
-Sí me gusta.
Así, calatita como estaba me hacía la paja. Yo lo disfrutaba mucho y ella me miraba.
-"Bueno, ahora ya sabes qué es la masturbación, tú mismo lo puedes hacer"- Me dijo.
-Quiero saber qué es el sexo de verdad. Quiero que tú me enseñes todo, quiero aprender todo contigo.-Le dije mientras la grababa con el celular.
-¿Qué cosa me pides? ¿Ay, no me hagas ruborizar?
-Quiero que sea contigo, la persona que más quiero, tú eres la única mujer que hace que se me ponga tan dura. De verdad quiero hacerlo ahora, es muy importante para mí, sé que tú no me lo negarás, por eso te lo pido, seré la persona más feliz del mundo desde esta noche y para siempre. Sé que comprenderás, tú siempre lo has hecho, serás mía, me entregarás todo y esto quedará entre nosotros, jamás nadie se enterará.
-¿De verdad es tan importante para ti?- Me dijo con una mirada atenta a cada palabra que salía de mi boca y a la expresión de mi rostro al decirlo.
Se quedó viéndome, como siempre que pasaba algo y me ayudaba, como en mis peores momentos. Al parecer mis palabras habían calado profundo en su corazón.
-Después de esta noche serás la mujer más importante en mi vida, no sabes cuanto deseo estar a tu lado esta noche, "quiero que sea inolvidable para ti y para mí, quiero que seas la primera".
-No sabes, es mucho lo que me pides, que lindas palabras dices…
-Eres la mujer más bella que he visto, todo tu cuerpo, tu rostro, eres la mejor mujer en todos los aspectos, y esto significa mucho para mí.
-Deja de decir eso, por favor…
-No me expliques nada, solo di que sí, solo ven conmigo y será nuestro secreto. Solo tienes que decir que sí, nada más.
Dejé de hablar y ella me miró, abrió la boca y demoró un poco para que al fin yo pudiera oír:
-Sí.
No hubo demora en juntar nuestros cuerpos, ella se paró y sentado a la cama la abracé con fuerza. Primera vez que sentía la tibieza de ese cuerpo desnudo pegado al mío, era tanto el calor que tenía que en unos segundos me despojé de todo. Quedé completamente desnudo a su lado.
-Esta bien, te voy a enseñar todo, sexo oral, besos, caricias, y ¿Qué más quieres?
-Sexo vaginal.
-No…
-Por favor…
-Esta bien, pero debes hacer lo que yo te diga ¿Ok?
-Okey.
Estaba otra vez abrazado a ella, esta vez me paré. Ella se paró también y me dijo que la esperara en la cama, yo solo hacía caso. Cuando salió del cuarto movía su culo como siempre, pero esta vez sin ropa me hacía explotar la verga. No desaproveché la oportunidad de hacerme una paja, saboreando por anticipado el sexo que me esperaba con ella.

Continuará...

Autor: el circulo

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